Eladia sin piel

El tango las prefiere amazonas
"Auto-análisis", "vivisección" o "tierno cuestionamiento". Así presentaba Eladia Blázquez su álbum, "¿Somos o no somos?" (Trova, 1975) que, por primera vez, llega la compacto. Si, incluye "El corazón al sur", y con semejante olor a jazmines estamos hechos, pero tamaña ambición del proyecto..."Yo me inclino por calar en la intimidad psíquica del argentino, en los problemas de su personalidad nacional", aseguraba. ¿No sería mucho? "Dicen que soy Discépolo con polleras", decía, pero ella hasta Scalabrini Ortíz no paraba: lo suyo era el Ser Nacional o nada. El costumbrismo no alcanzaba como fenomenología lírica, quería más:¡ontología porteña! "Hagamos un teorema de nuestra realidad", porpone. ¿Y si le invertimos la imagen? Eladia en este disco se muestra como una cantautora que, tras haber probado todo (joropos, zambas, y hasat algo llamado slow fox)desembocó en el tango como una mujer que tiene que quitarse primera persona del singular y polleras para ponerse los pantalones del "nosotros" y de los autores que la precedieron. Vamos a viviseccionar con ternura "Porque amo a Buenos Aires": "Mi fiesta es relojear desde una esquina/a mi ciudad que es la más linda de las minas", entona Eladia hasta que la palabra "mina" sólo es posible de agudizar así si lo canta, justamente, una mina. Mirara como hombre, cantar como mujer: ¡no fue siempre el papel que les tocó a ellas en la esfera del tango?¿Por qué esa masculinidad en "Soy el dueñO de tu voz", "A veces con mis mufas; otras, contentO". Afirmaba en 1992: "El arte no tiene sexo (...) Parecía una resistencia seudomachista, pero a mí me tuvieron que aceptar, como se acepta una gripe". Como le sucedió a Fito Páez en el rock, a Eladia le tocó ser posmoderna, la angustia de llegar tarde. Pero algo le impidió escribir "El 45" de María E. Walsh, que sí implica ponerle polleras al tango. Su look en tapa la perfila como una mazaona porteña, es aambiguedad geneérica que en Virginia Luque llegó al glam Minelli. Como si algo hubiera que perder en tanto mujer para entrar al tango y a un "nosotros!
Columna de opinión de Pablo Schanton para revista Ñ, sábado 17 de julio de 2010.-

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